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Cazador sufre graves quemaduras por plantilla térmica; cirujano alerta sobre lesiones por litio

Botas de caza
Inset courtesy CPSC
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Background/Bonsales - stock.adobe.com
Un hombre de Northampton County sufrió graves quemaduras cuando las plantillas térmicas de sus botas de caza se incendiaron.

SALISBURY TWP., Pa. — Cuando un hombre de Northampton County se puso sus botas de caza la semana pasada, no imaginaba que las plantillas térmicas bajo sus pies lo llevarían a la unidad de quemados.

Más tarde ese día, una batería de iones de litio dentro de una de las plantillas se sobrecalentó, se incendió y quemó su calcetín y su piel. Días después, el hombre recibía tratamiento en Regional Burn Center de Lehigh Valley Health Network.

Casos como este —ya sea por plantillas térmicas, guantes eléctricos, cigarrillos electrónicos, drones o teléfonos celulares— ya no son aislados, explicó el Dr. Daniel Lozano, jefe del Departamento de Cirugía, División de Quemados, de Lehigh Valley Health Network.

Aunque los dispositivos que funcionan con baterías de litio se han vuelto casi inevitables, los problemas asociados a dispositivos de consumo de baja calidad están contribuyendo a una tendencia preocupante: quemaduras profundas y devastadoras, no solo por llamas de un incendio, sino por explosiones de aparatos electrónicos en contacto directo con el cuerpo.

“Esto lleva ocurriendo desde hace tiempo. No es nuevo, solo son diferentes dispositivos”, dijo Lozano el jueves.

Con la temporada de caza de venados en Pensilvania en marcha y el inicio de la temporada de esquí, Lozano advierte a las personas sobre los peligros de estas prendas recargables, en especial las plantillas térmicas para botas o zapatos, que presentan un alto riesgo, añadió.

“Si encierras una batería de iones de litio que genera calor - como en una plantilla- es prácticamente buscarse un problema”, señaló. “Estás creando un ambiente que retiene el calor”.

Los informes documentan un riesgo real

Casos como el del cazador del Lehigh Valley, cuya familia pidió privacidad, no son solo ejemplos aislados. Informes médicos y alertas regulatorias ahora confirman estos incidentes, y estudios recientes revisados por expertos coinciden con lo que Lozano y otros especialistas en quemaduras están observando.

Un artículo de 2024 en el Journal of Burn Care and Research describió una “quemadura de tercer grado en el pie” que sufrió un hombre de 39 años después de que una plantilla con batería de iones de litio experimentó un escape térmico, un proceso que Lozano describió como “una reacción en cadena con un rápido aumento de la temperatura de la batería que libera una gran cantidad de energía.”

De acuerdo a los autores - y, tal como ocurrió en este caso local - la batería “se incendió de manera repentina e inesperada”, quemando el pie del hombre en cuestión de segundos.

Otra revisión de mayor alcance publicada a principios de este año documentó tres casos separados de quemaduras de tercer grado causadas por explosiones de plantillas térmicas.

El pasado diciembre, una unidad de quemados en Minnesota atendió a tres pacientes con lesiones similares, al comenzar la temporada de invierno.

Estos casos documentados muestran lo que los médicos en todo el país están observando ahora: a medida que las prendas que funcionan con baterías se vuelven más comunes, las “lesiones raras pero catastróficas” también son más probables.

Dr. Daniel Lozano
Courtesy
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Lehigh Valley Health Network, part of Jefferson Health
Dr. Daniel Lozano, LVHN’s Chief, Department of Surgery, Division of Burn.

Por qué son tan graves estas quemaduras

La mayoría de las personas piensa que las quemaduras graves ocurren por incendios domésticos o líquidos hirviendo. Pero las quemaduras por explosiones de baterías de iones de litio suelen ser peores, dijo Lozano, porque las temperaturas son mucho más altas.

La profundidad de una quemadura depende de dos factores: la temperatura y el tiempo de exposición, explicó.

“El agua no puede superar los 212 grados Fahrenheit antes de convertirse en vapor”, señaló. “Pero las quemaduras con grasa pueden alcanzar entre 300 y 400 grados. Las baterías de litio arden cientos de grados por encima de eso, y el calor permanece en contacto por más tiempo, porque el dispositivo queda atrapado en bolsillos o zapatos.”

Una quemadura de tercer grado puede ocurrir con un contacto instantáneo a solo 156 grados. Los dispositivos que fallan suelen arder a temperaturas mucho más altas. El resultado: casi todas las quemaduras relacionadas con litio requieren cirugía, dijo Lozano.

“La buena noticia de todo esto es que, por lo general, estas quemaduras normalmente se limitan a un área pequeña. Así que, aunque esa zona en particular puede sufrir daños severos, no se trata de una quemadura de gran superficie que pueda ser más mortal”, señaló.

“Pero sí puede poner en riesgo las extremidades. Puedes perder dedos de las manos, dedos de los pies o incluso los pies, simplemente porque el dispositivo permanece en contacto el tiempo suficiente como para quemar el hueso y los tendones, que no pueden reconstruirse. Esa es la parte más grave de todo esto. Provoca una quemadura realmente, realmente profunda.”

El camino hacia la recuperación

“Si te quemas con uno de estos dispositivos, lo primero es alejarte de la fuente del fuego, si es posible”, dijo Lozano.

“Es difícil quitarse los pantalones o los zapatos rápidamente, pero una vez que logras separarte, tienes que enfriar [la zona quemada] de inmediato, con agua fría, algo que sirva para detener el proceso de calentamiento y la lesión térmica.”

Para muchas víctimas, un paso fundamental en la recuperación es el injerto de piel, una de las cirugías más comunes en quemaduras, pero también una de las más exigentes físicamente tanto para el paciente como para el cirujano.

La cirugía de quemaduras es distinta a cualquier otra operación, explicó Lozano. Mientras la mayoría de las cirugías buscan reducir el sangrado, los cirujanos de quemaduras deben raspar deliberadamente el tejido muerto hasta que aparezca un sangrado uniforme, señal de que han llegado a piel sana.

Luego, los cirujanos extraen una fina capa de piel, generalmente del muslo, utilizando un dermatomo —“imagina un cepillo de carpintero para la piel”, dijo Lozano— y la injertan en la zona quemada.

“Y se mantiene el área inmóvil y cubierta durante unos cinco días, y después se revisa para ver si el injerto ha cicatrizado bien”, explicó. “El injerto empieza a recibir irrigación sanguínea de la herida en unos tres días. Y después de una semana, ya está bastante adherido, bastante sólido.”

Pero la recuperación completa es un proceso largo.

“Va a tomar entre ocho y diez semanas antes de que esa piel se fortalezca o se vuelva lo suficientemente resistente para soportar la actividad normal. Así que pasan unos meses antes de que vuelvas a estar como antes”, dijo Lozano.

Las quemaduras en los pies presentan un desafío único: la piel gruesa y resistente de la planta del pie nunca puede recrearse por completo.

“Puede generar sensibilidad y problemas de resistencia de por vida”, señaló, lo que puede afectar el trabajo, los pasatiempos e incluso la conducción.

También está el impacto psicológico de enfrentar este tipo de lesiones, añadió Lozano.

“Como te imaginarás, no existe una lesión más dolorosa que una quemadura. Y además, el tratamiento implica una lesión aún más dolorosa en el sitio donante del injerto de piel. Esa zona también tiene que sanar como una quemadura.”

“Así que está el dolor y el temor al dolor. A veces las quemaduras no son lo suficientemente profundas como para requerir un injerto, pero sí necesitan cuidados diarios de la herida, lo que significa iniciar el dolor cada vez que se hace. El aspecto psicológico del temor al dolor es… muy perturbador para los pacientes.”

Los reguladores lanza advertencias

En julio, la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor de EE. UU (CPSC, por sus siglas en inglés) emitió una advertencia pública instando a los consumidores a dejar de usar de inmediato una marca muy promocionada de plantillas térmicas —iHeat— vendida en Amazon.

La advertencia se produjo tras 11 reportes de incendios, explosiones u otros incidentes térmicos vinculados a las plantillas defectuosas —ocho de ellos con lesiones por quemaduras de segundo y tercer grado.

La CPSC indicó a los propietarios que desecharan las plantillas como residuos peligrosos, no en la basura doméstica ni en los sistemas de reciclaje común, debido a que las baterías de iones de litio presentan riesgos especiales.

Menos de dos meses después, el 4 de septiembre, la CPSC añadió otra marca —Tajarly— a su lista de advertencias. La agencia dijo que ya había recibido cuatro reportes relacionados con incidentes de quemaduras que requirieron hospitalizaciones prolongadas.

El hombre local lesionado la semana pasada tenía una marca distinta de plantillas, también compradas en Amazon.

Lozano señaló que las personas deben considerar los riesgos de los materiales baratos, las impurezas, el daño causado por la sobrecarga y las condiciones ambientales.

“Estás manteniendo la batería en un ambiente cerrado, que puede no ser ideal. Mi recomendación es asegurarse de tener buenos zapatos y calcetines, y considerar usar calentadores químicos desechables (como las marcas HotHands), que no provocan este tipo de problemas.”

“Porque si ocurre este escenario, si algo falla —ya sea por defectos de fabricación, daño en la batería, sobrecarga o cualquier otra razón— es casi imposible separarse rápidamente de esa fuente de calor. Por lo que la quemadura será aún más grave.”